Vuelta al cole: consigue tus propósitos con Mindfulness

Vuelta al cole: consigue tus propósitos con Mindfulness

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Autor: Jorge Moltó. Psicólogo
Email: jorge@elephantplena.com

A esta altura del año, en las que volvemos de vacaciones y empezamos el curso escolar, es muy habitual establecer de nuevo compromisos como en nochevieja, para perseguir aquellos objetivos nuevos, o que se han ido quedando por el camino a lo largo del año como aprender inglés, ir al gimnasio o meditar más frecuentemente. ¿Cómo puede mindfulness ayudarnos en esto?

Atender a las cosas que quiero atender

Hoy en día, podemos encontrar diversas definiciones de mindfulness, algunas más conocidas como la de John Kabat-Zinn: “prestar atención de una manera determinada: de forma deliberada, en el momento presente y sin juzgar” (Kabat-Zinn, J., 1994), y otras en un sentido más tradicional, en concreto en el contexto de Shamatha, en las que “la atención plena se refiere a la atención mantenida de forma continuada sobre un objeto conocido, sin olvido ni distracción” (Wallace, B.A.), a veces expresada también como recolección, en el sentido de devolver la atención al objeto cada vez que te distraes, como si recolectaras o recogieras la atención una y otra vez.
A este modo de observar el objeto de forma continuada y sin distracción podemos referirnos en un sentido presente o de futuro. En un sentido presente, se refiere a la capacidad de observar la respiración, por ejemplo, sin distracción permaneciendo en atención plena, como acabamos de decir, volviendo a depositar la atención en la respiración cada vez que descubres que te has distraído.

De este modo recorremos el siguiente ciclo:

Proceso de meditación

Esto nos aleja de tener una mente que salta de una cosa a otra continuamente, perdiendo el objeto de observación. En la vida cotidiana se traduce en atender las cosas que quiero atender, las que elijo y considero que son importantes para mi; familia, amigos, trabajo.

Una práctica que trabaja tu motivación

En un sentido futuro, tiene que ver con los objetivos que te planteas para tu vida, las aspiraciones y anhelos que marcan la dirección hacia dónde quieres invertir los esfuerzos que realizas en el presente, momento a momento sin distracción, construyendo a cada paso el camino que te lleva a la mejor versión de ti mismo. Como cuando trazas un camino y tratas de seguirlo sin perder el rastro.

A menudo se hace referencia a vivir en el presente pero pensar en el futuro también es necesario, como cuando quiero elegir qué carrera quiero estudiar o cómo organizar el día de hoy. El problema suele ser cuestión de proporciones: si paso más tiempo en el futuro que en el presente; o una cuestión de flexibilidad: cuando quiero volver al presente y no puedo porque me he quedado fijado de un modo rígido al futuro o al pasado.

Así, encontramos que tu futuro, preñado de todos tus objetivos, deseos, aspiraciones y motivaciones, también necesita ser observado sin distracción y perseguido con ahínco día a día si no quieres descubrirte de pronto alejado de lo que siempre has querido ser.

Sacar lo mejor de ti no es algo que se consigue de hoy para mañana.

Recordar cada vez que te despiertas por la mañana para qué quieres vivir, para qué tanto esfuerzo, a dónde te quieres dirigir, le da sentido y llena de significado tu día.

De lo contrario es fácil acabar trabajando un montón de horas sin ningún sentido y muy cerca de lo que se denomina como burnout. Observar el proyecto de ti mismo sin distracción te permite no dejarte llevar por las dificultades y obstáculos que encontrarás al caminar.

Es sencillo. En la medida en que tienes presente tus objetivos, la dirección hacia la que caminas, será más fácil dejar ir aquellas dificultades con las que no vale la pena perder el tiempo. Así podrás dedicar el mayor tiempo y energía posible a las cosas que sí te valen la pena y te ayudan a acercarte a tus propósitos.

Los pequeños contratiempos o discusiones que no te llevan a ninguna parte, son más fácilmente prescindibles si eres capaz de mantener la perspectiva de ti mismo y de a dónde te diriges. No sólo te da orientación sino también la energía necesaria para superar cualquier adversidad.

En la medida en que tienes presente tus objetivos, la dirección hacia la que caminas, será más fácil dejar ir aquellas dificultades con las que no vale la pena perder el tiempo. Así podrás dedicar el mayor tiempo y energía posible a las cosas que sí te valen la pena y te ayudan a acercarte a tus propósitos.

Piensa en positivo, nunca negativo

Mindfulness y la renovación del compromiso

Por otro lado, se dice que uno de los antídotos para el sopor y el aburrimiento de la práctica de meditación es renovar el compromiso, el interés por la práctica y la observación del objeto. Pues bien, del mismo modo necesitas renovar el compromiso contigo mismo cada día, a cada momento, para que el aburrimiento y la indiferencia hacia todo lo que te rodea no se apodere de ti.

Conseguir tus objetivos es posible. Y resumiendo, éste es un momento excelente para:

  • Volver a establecer el contacto contigo mismo a través de la práctica de mindfulness si te la habías estado dejando de lado durante las vacaciones. Sin rencores.

  • Actualizar tus objetivos y deseos de un modo profundo y sincero, renovando el compromiso con la práctica de meditación cada día.

  • Mantener presente las motivaciones y aspiraciones que orientan tu vida, momento a momento, para no perderte y dejarte llevar por el primer contratiempo que te llegue.

Te animo a renovar el compromiso con la práctica y con las ganas de vivir de un modo pleno y consciente. Siempre es un buen momento para ello. ¿Qué te parece? ¿Qué es lo que te motiva cada día?

Trabaja mejor
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Autor: Jorge Moltó. Psicólogo

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