“Hay un camino directo entre ser amable y tener bienestar psicológico”

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Autora: Eva Terol
Twitter: @@intimind

“Hay un camino directo entre ser una persona amable y bondadosa y tener un bienestar psicológico sostenible en el tiempo”, asegura Ausiàs Cebolla. Charlamos con este experto en mindfulness y compasión sobre el apasionante diálogo entre ciencia y meditación, sobre cómo la conciencia plena puede transformarnos y sobre cómo una app como intimind nos ayuda a crear el hábito de meditar.

En busca de respuestas

Yo era meditador. Sabía que la meditación me funcionaba, pero no sabía por qué”. Corría el año 2005 cuando este profesor de la Universitat de València decidió averiguar qué ocurría cuando meditaba. Necesitaba respuestas más allá de las explicaciones de tipo espiritual o religioso y empezó a buscarlas de la mano de la profesora María Teresa Miró, de la Universidad de la Laguna. Cuando leyó su tesis doctoral se habían publicado 90 artículos científicos sobre minduflness. Hoy la cifra supera los diez millones.

De la hostilidad a la apertura

Cuando surge mindfulness tiene que hacerse un hueco en un entorno científico muy hostil. Había palabras que no se podían utilizar, como por ejemplo meditación (…) Ahora ya se puede hablar de cualquier cosa sin que nadie se ponga las manos a la cabeza. Podemos hablar de amor, de compasión, de amabilidad…y hay evidencia científica de que entrenar estas habilidades es profundamente transformador”, afirma este doctor en psicología y coeditor de dos libros: Mindfulness y ciencia y La ciencia de la compasión.

“Mindfulness surge porque la sociedad demanda una herramienta para gestionar el caos en el que vivimos”

Mindfulness y ciencia

La ciencia es mucho más abierta de lo que la gente piensa. Sólo demanda pruebas y un modelo teórico, pero en cuanto los tiene, intregra las cosas con relativa facilidad”, afirma Ausiàs. Si la meditación había estado castigada o separada del ámbito científico era precisamente por eso, porque carecía de una teoría que explicara por qué podía ser beneficioso para las personas practicarla. Eso cambia a partir de los años 80 y 90, con los primeros estudios sobre mindfulness y el camino abierto por Jon Kabat-Zinn.

La puerta de entrada

Mindfulness se convierte  en la puerta de entrada de la investigación científica en lo que Ausiàs denomina “tecnología mental”: cómo aprender a manejar nuestra mente, nuestra atención y cómo desde ahí podemos aumentar nuestra calidad de vida. “Hay una cantidad enorme de prácticas meditativas profundamente interesantes y de las que apenas sabemos nada en términos científicos. Mindfulness sólo supone el 10 ó el 5 por ciento. El futuro es explorarlas”, sostiene el profesor.

Ausias Cebolla Dr Psicologia

“Nos acercamos a meditar porque queremos sufrir menos, sentirnos mejor”

Por qué meditamos

Para Ausiàs, no hay duda de que “nos acercamos a meditar porque queremos sufrir menos, sentirnos mejor”. “Mindfulness surge porque la sociedad está demandando una herramienta para gestionar el caos en el que vivimos diariamente”, aclara. Según la definición académica, la atención plena es la capacidad de observar la experiencia que emerge en el presente de una manera amable, no juzgadora. Cuando practicamos, lo que buscamos es atender a lo que surge aquí y ahora, pero en esa acción activamos otros procesos psiscológicos que son los que, al final, nos aportan bienestar.

Los cinco mecanismos

Ausiàs enumera cinco mecanismos que explicarían por qué funciona mindfulness -y hay evidencias científicas de ello. En primer lugar, nos entrena para sostener la atención mental en un objeto mental, ya sea en la respiración, el cuerpo o el sol; en segundo lugar, nos ayuda a saborear y disfrutar más de la vida. Con su práctica, aumentamos nuestra conciencia corporal, es decir, la capacidad de percibir sensaciones sutiles en el cuerpo, al tiempo que aprendemos a regular nuestras emociones. Por último, la conciencia plena también interviene en procesos de transformación de la identidad.

Imma Juan CEO Intimind

“Sabemos que las personas que atienden o regulan antes la emoción negativa son más felices”

Una herramienta transdiagnóstica

Las investigaciones científicas muestran que la práctica del mindfulness afecta a aspectos nucleares del individuo, tanto a nivel neuroanatómico como psicólogico-emocional y que, por tanto, interviene en una cantidad enorme de procesos. “Mindfulness es una herramienta muy transdiagnóstica, que sirve para muchas cosas, desde tratar la depresión o la ansiedad a regular las emociones. Ese ha sido el principal de los retos, porque al principio, para mucha gente mindfulness era la panacea”.

Dónde poner la atención

Para Ausiàs, “tener la capacidad atencional de escoger lo que quiero atender es, posiblemente, una de las grandes libertades que tenemos como individuos”. De hecho, asegura, si uno pudiera elegir qué atender, siempre escogería aquello que le hace más feliz. “El problema está en que nuestras habilidades atencionales están muy mermadas. Normalmente no podemos escoger lo que queremos atender y, continuamente, atendemos aspectos de la realidad que nos generan malestar, en lugar de bienestar”.

Personas más felices

Sabemos que las personas que atienden y las que regulan antes la emoción negativa son más felices. Que sienten más bienestar las que saben saborear y disfrutar de la vida, es decir, alargar la emoción positiva. También sabemos que las personas generosas, compasivas, amables son más felices. Parece que mindfulness está colaborando en todos estos mecanismos, con lo cual, el bienestar psicológico podría ser una consecuencia de la propia práctica, aunque explícitamente no busquemos eso cuando practicamos”. Es más: “Hay un camino directo entre ser una persona amable, compasiva y bondadosa y tener un bienestar psicológico sostenible en el tiempo, que no sea estrictamente hedónico, puro disfrute o placer”, afirma el investigador.

Ausias Cebolla Dr Psicologia

“La tecnología es una de las herramientas más potentes para mejorar la práctica meditativa”

Crear el hábito con intimind

«La tecnología es una de las herramientas más potentes que tenemos para mejorar la práctica meditativa”, asegura rotundamente Ausiàs. Si yo tengo una herramienta como intimind, que me va dando meditaciones nuevas y me genera una sensación de crecimiento, de aspectos nuevos que voy aprendiendo, eso va a sostener mi motivación lo suficiente para mantener y adherirme a la práctica. Tenemos que tener presente estar más en el presente y cualquier herramienta que nos apoye en ese sentido nos va a ayudar».

Entre 20 y 40 minutos al día

¿Cuánto tiempo debemos meditar? Según Ausiàs, practicar mindfulness de manera informal no es suficiente. “Hace falta tiempo para poder observar lo que va emergiendo. Pero en las meditaciones largas nos agotamos y ponemos el piloto automático”. El profesor también distingue entre meditar para buscar el bienestar psicológico y hacerlo para superar un proceso de duelo o depresión. “Entre los 20 y los 40 minutos está el margen de tiempo suficiente por sesión para notar cambios en un mes o mes y medio”. 

La ética del mindfulness

Mindfulness va acompañado de una ética, una manera de enfrentarse a la vida y al sufrimiento, una manera de cuidarse uno mismo y cuidar a los demás. “Cuando hacemos un grupo de meditación, al final la gente no nos dice: ahora atiendo mucho mejor. Nos dicen que han aprendido a cuidarse. Es para eso que utilizan la práctica: para cuidarse más. (…) La ética tiene que ver con esto: practico mindfulness no sólo para estar bien, sino para ser mejor padre, mejor maestro, mejor persona”.

¿Mindfulness para todo?

En los últimos años, mindfulness ha ido encontrando cada vez más nichos de desarrollo, pero, ¿sería ético utilizarlo para conseguir trabajadores más productivos o personas más dóciles? El debate llegó a un punto de inflexión al conocerse que francotiradores del ejército de Estados Unidos practicaban la atención plena para regular sus emociones en el momento de cometer actos de guerra. Fue entonces cuando algunos autores pidieron volver a lo que la tradición budista considera el auténtico eje de la meditación: la compasión.

Más allá de mindfulness, La Ciencia de la Compasión

“Practico mindfulness no sólo para estar bien, sino para ser mejor persona”

Mindfulness y compasión

La tradición budista entiende la compasión como el deseo de que el otro quede libre de sufrimiento. “Ellos utilizan el mindfulness para ser compasivos, pero nosotros quitamos compasión y solo practicamos mindfulness”, lamenta Ausiàs. “Afortunadamente”, añade, “en los últimos años han aparecido una serie de investigaciones muy interesantes que aúnan mindfulness con compasión, con este entrenamiento de bondad y esa capacidad desear el bien a los demás y a uno mismo”.

Cultivar la bondad

La compasión no es algo ajeno al ser humano, sino todo lo contrario. “Estamos biológicamente construidos para ser compasivos. Lo que pasa es que normalmente sólo lo somos con nuestro círculo más cercano”. Esa capacidad innata de ser bondadosos, no obstante se puede entrenar con mindfulness.  Con lo cual, estaríamos hablando de una continuación en el camino de mindfulness. Cuando acabas mindfulness y quieres más, lo que encuentras es este entrenamiento en compasión”.

Ausias Cebolla Dr Psicologia

“Tenemos que tener presente estar más en el presente”

Los efectos no esperados

¿Puede tener efectos adversos o no esperados la práctica del mindfulness? Según un estudio, el 25 por ciento de loes meditadores ha sufrido en algún momento de su vida una experiencia adversa o un episodio de ansiedad. Se trata de un porcentaje “más alto del que nos esperábamos”, admite Ausiàs. Sin embargo, el 90 por ciento no abandonó su práctica. “En la mayoría de los casos, estos efectos se dan en personas sin una práctica regular, cuando asisten a un retiro muy intenso o con determinadas prácticas energéticas”.

Moda, pero no pasajera

Ausiàs admite que el mindfulness tiene algo de moda. “Se ha convertido en un producto de consumo, sometido a las mismas fuerzas que cualquier otro. Si pones mindfulness en un libro, sabes que lo vas a vender 500 veces más que si no lo pones. Sin embargo, su aparición en la sociedad occidental está tan conectada con el sufrimiento cotidiano que veo difícil que sea una moda pasajera, porque continúa siendo una herramienta fundamental para el día a día».

Foto por ORNELLA BINNI on Unsplash

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