En defensa de la alegría o cómo entrenarla con mindfulness

En defensa de la alegría o cómo entrenarla con mindfulness

TwitterFacebookGoogle PlusLinkedin

Autora: Eva Terol
Twitter: @@intimind

¿Sabías que las emociones positivas, como la gratitud, el amor y la confianza, fortalecen el sistema inmunológico? Pues no sólo eso. También protegen el corazón contra la pérdida y el trauma y, además, ayudan a construir relaciones personales más ricas y profundas y a promover el éxito. Vamos, que si una compañía farmacéutica pudiera patentar una píldora de felicidad, sobre la base de los estudios que se han hecho, estaríamos viendo anuncios para ello cada noche en la televisión.

Resistencia vs resiliencia

Si tienes oportunidad de hacer una pausa en tus rutinas, aprovecha ahora la práctica de mindfulness, la atención plena, para cultivar la alegría.

Seguro que a lo largo de este curso has tenido que afrontar situaciones difíciles. Las has pasado como has podido. Tal vez has sido muy valiente y sientes que has resistido como un roble los embates que te sacudían. Tal vez no. Pero una cosa es la resistencia (durante un momento difícil) y otra la resiliencia  (la capacidad de sobreponerse tras un contratiempo e incluso salir fortalecido)

Cómo abordamos las dificultades depende en parte de nuestro temperamento. Hay personas más resilientes que otras por naturaleza. Pero también depende de cómo alimentamos nuestra reserva emocional, y en eso tenemos capacidad de decisión y de actuación. No se trata de suprimir o camuflar el dolor, la ansiedad o la indignación. Los sentimientos positivos pueden estar presentes en la mente junto con los negativos. De hecho, la idea es cultivar con mindfulness esas emociones positivas que nos ayudan a hacer frente a las cosas duras de la vida, y nos impulsan a seguir adelante.

Por eso te proponemos dedicar este momento al autocuidado y a cultivar la alegría y la celebración.

Defender la alegría como una trinchera (M. Benedetti)

¿Cuántos momentos de alegría te pierdes porque vas demasiado rápido, con demasiadas pre-ocupaciones para permitir que surja la alegría? ¿Con qué frecuencia ralentizas lo suficiente para recibir esa emoción y permanecer en ella?

A veces la alegría es una experiencia sostenida. Pero normalmente la alegría intensa es como un fogonazo interior. Inhalas y sonríes y hay gozo durante unos segundos, a menudo sin una razón concreta, gratis. Reconocer y valorar estos pequeños momentos de deleite amplía las posibilidades de tenerlos. Es como si el día fuera un collar de perlas. Ser consciente añade perlas de alegría al collar y transforma el día.

En la vida cotidiana hay muchas oportunidades para sentir y experimentar la alegría: intensa gratitud por el agua caliente, o por tener una cama donde dormir; la maravilla de presenciar una salida del sol; el placer de estornudar, el amor que sientes por una persona cercana, la vuelta a casa después de un largo día de trabajo. . . . Todas estas son posibilidades de alegría.

Sin embargo, todas ellas descansan en una capacidad básica: la capacidad de recibir. Para sentir alegría, debemos estar dispuestos a dejar entrar las cosas, aceptar ser tocados por la vida. Por ejemplo: dar es algo que proporciona alegría pero depende de la capacidad que yo tenga para apreciar la belleza de contribuir, la gratitud del destinatario, o mi propia bondad.

Esa capacidad de recibir es la cualidad de apertura que se cultiva en la práctica de la atención plena. No es tanto algo que haces como algo que ocurre naturalmente cuando reduces la velocidad y te das tiempo y espacio para ser. Es la cualidad que emerge cuando te paras y cierras los ojos para sentir el sol en la cara; o el silencio interior que viene cuando cierras los ojos con suavidad y te inclinas para oler una flor. Es la sensación de facilidad que experimentas al pasar tiempo con un buen amigo.

Reconectar con la alegría

Algunas personas no necesitan nada para sentirse alegres, pero otras, la gran mayoría, necesitamos practicar para darnos cuenta de lo bueno, para permitir, recordar y conectar con la alegría.

Y ¿cómo hacerlo?

Aquí van algunas ideas:

  • Puedes, con algún amigo o con alguien de tu familia, compartir las pequeñas cosas que os gustan de vuestro día a día, aquello que a veces pasas por alto y que, cuando lo dices en voz alta a alguien a quien quieres, se convierte en una celebración.

  • También puedes ir a buscar la alegría desde la mente, recordando, por ejemplo, un lugar que te gusta especialmente, la cara de una persona que quieres, el sabor de aquellas madalenas que preparaba tu abuela, la satisfacción que sentiste cuando superaste aquel examen tan difícil…Cuantas más experiencias de alegría hayas tenido, más fácil te resultará rescatar un fragmento vital cargado con esta emoción.

  • Pero también, claro está, puedes acceder a ese estado desde la práctica meditativa, acercándote al silencio, conectando con la respiración, estés donde estés.

Escucha y receptividad

La práctica de mindfulness incluye tanto elementos activos como pasivos o receptivos. El aspecto proactivo de la atención plena es la parte que nos ayuda a dirigir nuestra atención y conectarnos con el objeto de nuestra meditación (la respiración, el cuerpo, etc.). El aspecto pasivo o receptivo de la atención consiste en saborear la experiencia. Sostenemos nuestra atención detectando, con un espíritu de curiosidad “cómo se siente”, a que sabe ese momento de relajación, de presencia, de anclaje en el momento presente.

Esta cualidad receptiva, de apertura, puede ser ensombrecida a menudo por el foco de la atención dirigida. La voz que dice “¿qué es esto?” domina la parte que escucha y recibe, “¿cómo es esto?”.

Y es este recibir, esa escucha, la que abre el corazón a la alegría. Cuanto más aprendemos a mantener una conexión sentida con lo que está sucediendo, más profundamente podemos experimentar alegría.

La gran fuerza de esta alegría es que no depende de obtener lo que queremos o de experimentar cosas agradables. Es una felicidad interior que viene simplemente de estar conectado a nuestra experiencia, sea agradable, desagradable o neutral. Es una cualidad innata de interés alegre hacia lo que acontece. Cuando se sostiene, esto puede dar lugar a una satisfacción profunda y penetrante.

Respirar es la clave

Todo empieza en el caos, dice la monja budista zen Karen Maezen Miller. Incluso la alegría. ¿Estás preocupado, ansiosa, confundido o desbordada? Ese es el mejor punto de partida para sentarte a meditar. O meditar caminando. Entra en el caos, en el dolor, en la ansiedad, en la tristeza. Y respira. Sólo respira.

Se trata de aceptar el momento. Si hay frustración, no te pelees con ella. No luches contra la decepción, la rabia, la indignación. Resistirte a aceptar tu estado de ánimo hace que éste se fortalezca, se prolongue, que gane espacio dentro de ti. Y además, supone un desgaste enorme.

Prueba a bajar las armas contra ti. A declararte la paz, aunque sea por un momento. Probablemente sentirás que el cansancio te embarga. Y muy pronto, ese cansancio se convertirá en ternura. Ves cómo tu corazón se reblandece, se esponja y comienza a latir de nuevo lleno de compasión, hacia ti y hacia el mundo. Has sido valiente y ahí estás, sentada o caminando, inspirando con atención, soltando el aire con delicadeza.

Y casi sin darte cuenta, la respiración te ha conducido al centro de tu ser, donde puedes por fin descansar. Ya estás en casa. Y sí, es ahí, justo ahí, donde la transformación ocurre y donde nace la alegría más profunda y genuina.

“¿Estás preocupado, ansiosa, confundido o desbordada? Ese es el mejor punto de partida para sentarte a meditar. O meditar caminando. Entra en el caos, en el dolor, en la ansiedad, en la tristeza. Y respira. Sólo respira.

Emociones amigas
TwitterFacebookGoogle PlusLinkedin

Autora: Eva Terol
Twitter: @@intimind

  1. Sandra Guzman dice:

    Son maravillosos, no habia leido este mail, esperando hacerlo en algun momento. Ahora lo hice y me di cuenta que este era el momento, necesitaba llorar y dejar salir unas cuantas emociones que tenia guardas y ustedes me ayudaron, como no se imaginan, gracias. Los quiero.

  2. Imma Juan dice:

    Todo nuestro cariño SANDRA. Gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *