13 gestos que ayudan a sentirse más feliz

13 gestos que ayudan a sentirse más feliz

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Autora: Imma Juan
Twitter: @intimind

Es complicado muchas veces acceder a la felicidad. A menudo hay razones poderosas, lógicas y contundentes para estar lejos de ese estado tan deseado en general. Pero también hay momentos en que sentirse mejor o peor depende de gestos y acciones muy sencillos. Por ejemplo, los 13 que nos propone el psiquiatra Christophe André, extraídos del libro “Et n’oublie pas d’être heureux.”(“Y no te olvides de ser feliz”)

1- Crea tus propios mantras

Christophe André alaba los beneficios de los mantras personales. Esas frases cortas o palabras “que nos susurramos a nosotros mismos y a los que nos anclamos para no inquietarnos o desesperanzarnos”. Uno de los que él se repite cuando está agobiado es: “Hazlo lo mejor que puedas, y no te olvides de ser feliz.”

Para cuando su mente empieza a entrar en bucle en torno a problemas sin solución tiene uno que me encanta: “Más vale andar y respirar que rumiar”. Uno más: “No renuncies nunca sin haberlo intentado. Pero si realmente lo has intentado, concédete siempre el derecho a renunciar.”

“No tengas miedo de ser feliz. No te inquietes por saber si tu felicidad acabará algún día: va a acabar seguro. Pero no te desesperes: volverá seguro. No te preocupes, más bien saborea cada instante de tu vida. Sonríe, intenta dar lo mejor de ti y sobretodo: no te olvides de ser feliz.”

Christophe André

2- Cultiva tu curiosidad

Amplía tu mirada. Nuestra mente se centra en los problemas en detrimento del resto de la realidad. Te privas así de muchas fuentes de información que, de tenerlas en cuenta, configurarían una visión distinta de la vida. ¿Tu mundo cambia? Los cambios están hechos de pérdidas pero también de nuevas posibilidades. Para poder verlas y aprovecharlas hay que ampliar la mirada. ¿Te has dado cuenta de que cuando estás triste, bajo presión o con ansiedad, la visión se encierra en un solo aspecto de las cosas? En esa situación y con esos estados de ánimo el cerebro evita descubrir cosas nuevas. La curiosidad implica por una parte la decisión de salir, explorar, conquistar. Y es una acción que tiene como consecuencia descubrir algo nuevo que va a desestabilizar tu mundo de alguna manera. Por eso cuando estamos mal matamos la curiosidad. Pero también nos privamos de un aumento de la alegría de vivir. Por tanto, olvida aquello de que más vale malo conocido que bueno por conocer. Ábrete a lo desconocido, lee, viaja, multiplica tus encuentros. ¿Quien sabe si no descubrirás una de las llaves de la felicidad?

3- Cuida la amistad

Cuando estás en lo más bajo de una empinada cuesta, dice Christophe André, te va a parecer mucho menos impresionante si tienes la compañía de un amigo para subirla. Y aunque no están contigo en ese momento preciso, si piensas en los amigos, el miedo a la ascensión será menor. La metáfora sintetiza la importancia de saberse rodear de buenos amigos para atravesar las dificultades de la vida, pero también para compartir con ellos los instantes de felicidad. Aunque el día a día esté sobrecargado entre los niños, el trabajo, la vida de pareja y cueste a veces encontrar ratos para la amistad, no olvides que con ella se construyen los mejores muros contra la tristeza.

la curiosidad humana

4- Maravíllate

“Podemos maravillarnos ante el gran espectáculo de la naturaleza que es una obra de arte excepcional”, afirma Christophe André. Pero también en lo ordinario: una flor, un amanecer, una tormenta, el mar, el funcionamiento del cuerpo humano…En estos casos, la capacidad de sorpresa se produce por la toma de conciencia y quien la facilita es la disponibilidad mental. No te contentes con constatar que el cielo es maravilloso: párate, contémplalo unos minutos, respira. Tómate el tiempo de decirte a ti mismo: sea lo que sea lo que me haya ocurrido antes, o lo que me ocurra después, este es un instante extraordinario, y lo saboreas. Atención porque esta capacidad de maravillarse puede también ser causa de dolores: Las personas hipersensibles son también hiperreactivas a todo: alegrías y tristezas. Hay “maravillados doloridos” según André.

5- Observa tus emociones

André las llama “el termómetro de la felicidad”. Emociones agradables: nos aproximamos más a la felicidad. Emociones desagradables: nos alejamos. Si las emociones negativas juegan muchas veces un papel que no hay que menospreciar, las positivas son más ricas de lo que nos creemos en un primera valoración. En general, el hecho de observarlas, estudiarlas en plena consciencia, permite saber situarse en el camino de nuestra felicidad.

mujer mirando por encima del lago

4 formas de trabajar con las emociones con mindfulness:

  • Reconociéndolas en general como parte del momento presente
  • Centrándonos en una en particular ,poniendo atención plena en los pensamientos y sensaciones que genera, en cómo se manifiesta y se transforma.
  • Visualizando una situación que ha provocado la emoción para trabajar luego como en el punto 2
  • Cultivando una emoción que consideramos positiva (empatía, compasión, gratitud).

6- Empatiza

La empatía tiene estrechos lazos con la felicidad. Facilita el bienestar porque abre nuestro espíritu al mundo circundante en lugar de replegarlo sobre si mismo como ocurre con el sufrimiento. También es la que nos permite disfrutar de la alegría de los demás. Frente a alguien que sonríe o que ríe, las posibilidades de que se nos contagie su bienestar se multiplican. Por otra parte, la empatía nos “aleja de la tentación del egoísmo”. André asegura que ”la empatía es una de las facilidades con que nos ha dotado la naturaleza para hacernos más sensibles y más felices de forma inteligente y generosa”.

praparación de postre

7- Come comiendo

¿Comer para ser feliz? El consejo va contra todos los propósitos de frenarse o reprimirse para adelgazar. Pero hay muchas formas de sentir bienestar comiendo: está el placer simple de nutrirse cuando tenemos hambre y no porque es la hora y toca, el de degustar un delicioso plato con plena consciencia, y aún más el de sentirse ligado a otros seres humanos que han cultivado esas frutas y verduras, que han trabajado ese plato, que han amasado ese pan… Y este gesto de comer comiendo, se puede aplicar a todo lo que hacemos. En eso consiste la instrucción fundamental de la atención plena o mindfulness. Algo tan antiguo como la humanidad.

“Cuando bailo, bailo. Cuando duermo, duermo. E, incluso, cuando camino solo por un bello campo, si mi pensamiento se distrae hacia asuntos distantes, o conduzco de nuevo al camino, al campo, a la suavidad de mi soledad y a mi.”

Michel de Montaigne

8- Respira

Nuestra respiración acompaña discretamente todas nuestras emociones. Se acelera o se ralentiza según la actividad que desarrollamos o cómo nos sentimos. Pero también es una fuente de alivio y de calma.

Tomar conciencia de la respiración, respirar conscientemente, permite también disfrutar más de la belleza, la dulzura, y la bondad por ejemplo, cuando estas emociones se cruzan en nuestro camino.

Tomar conciencia de la respiración es también una manera muy eficaz soltar un poco de la tensión corporal que provoca cualquier dolor. De esta manera, no lo intensificamos.

Por último, respirar profundamente nos recuerda que estamos vivos.

9- Cavila en positivo

Cuando ocurre algo negativo en nuestras vidas, cuando fracasamos, no tenemos ninguna dificultad para pensar y repensar. Le damos vueltas al problema en todos los sentidos, nos arrepentimos de haber actuado así o asá. Sin embargo el éxito es mucho más rápido en pasar de página y muchas veces no dedicamos suficiente tiempo a pensar en lo que ha funcionado bien. El autor invita a saborear los logros, los buenos resultados. Se trata de experimentarlos “para dar el espacio mental a este evento favorable que desmonta nuestras creencias. En el espacio ahora, en el momento. A continuación, este hecho lo almacenamos en forma de recuerdo reconfortante y le damos un lugar destacado en nuestra memoria. Cuando vuelvan los automatismos negativos tendrán el paso un poco más difícil o más contrarrestado si lo quieres ver así.

10-Sé negativo, pero activo

Vivir feliz no significa estar siempre feliz. Las emociones negativas tienen su papel en nuestras vidas y, principalmente, nos sirven como señales de alarma y nos protegen. Pero afrontar la adversidad es actuar. Que los problemas sean un aliciente para nuestras acciones, no para nuestras lamentaciones. Si no, eso se llama catastrofismo.

11-Simplifica

Vivimos en el demasiado: demasiadas cosas para hacer, para leer, para vivir…y nos situamos con frecuencia al borde de la explosión. Simplificar se impone como prevención del estrés y la insatisfacción permanente. Regálate regularmente momentos de #nonecesitonadamás y saborea.

brazo de mujer sosteniendo caracola

12-Duérmete con la felicidad

Un ejercicio clásico de la psicología positiva que ya te he contado. Todas las noches al ir a dormir, piensa en tres buenos momentos de la jornada, por anodino que sea. Es un ejercicio simple y eficaz para recablear ese cerebro centrado normalmente en los problemas.

13-Medita

Todos los gestos anteriores se pueden incluir en la categoría de la meditación. La atención plena aumenta la presencia mental, y te permite percibir agradables momentos de cada día que pasan desapercibidos cuando tenemos en marcha el piloto automático.

A través de la meditación te abres la posibilidad de explorar la naturaleza de la mente, la naturaleza de la relación entre cuerpo y mente, siendo tú, al tiempo, el que explora y el objeto de la exploración.

Date la oportunidad de volver a conectar contigo, aceptarte tal y como eres, sin juicio, sin lucha ni batallas contra los pensamientos.

Es una práctica transformadora para muchos aunque no se debe confundir con una terapia. La meditación no es una fórmula mágica para deshacerse de la depresión u otros problemas de comportamiento.

El objetivo tampoco es necesariamente no tomar medicamentos sino poner al sufrimiento en su lugar correcto, entender que no es necesario que lo invada todo y que podemos encontrar un espacio para otras sensaciones.

No se trata de luchar contra las emociones negativas, ya sea una compulsión alimentaria o pensamientos oscuros o autodestructivos, sino de observar los pensamientos que nos torturan para entender cómo reaccionar ante ellos. Una vez identificados los pensamientos o impulsos, la idea no es combatir, sino aceptarlos. Esta aceptación no es resignación pasiva. Elegimos las batallas que podemos y queremos gestionar y decidimos qué hacer con algunas de nuestras emociones, incluso si causan molestias. Porque las emociones son parte de la vida.

“El interés en la psicología positiva no consiste en verse o en ver lo que nos rodea de una manera idealizada, como a través de gafas de color rosa. No se trata tampoco de dejar de lado los conocimientos sobre el sufrimiento mental y los medios para remediarlo. La corriente de la psicología positiva, simplemente considera que junto a los múltiples problemas y disfunciones individuales y colectivos se expresa y se desarrolla toda una vida significativa y llena de potencialidades.”

Jacques Lecomte, (Introducción a la Psicología Positiva, Dunod, 2009)

Fuente: L’express

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